Cuando el día se acaba, como diría un triste Drake, tu tiempo y tus ideas se van volando
en el humo que sale de la pipa, llevando en el viento el canto triste de la soledad inmediata,
para luego aterrizarte sobre un archipiélago rebelde que inmediatamente se quiebra en sumisión.
tomo mis papeles y salgo a buscar la verdad, en el camino solo me encuentro al sol, algo dormido
la luna me observa con ternura o lastima, aun no logro entenderla. el otoño se acerca y es diciembre
algunas cosas hacen que logre esbozar una sonrisa cómplice, pero no deja de ser solo un
espejismo.
algo me dice que caeré amarillo sobre el suelo, y una niña de vestido largo me pisará contenta,
yo me quebrare y terminare siendo muchos mas...pequeños trozos de follaje repartidos por el suelo.
Drake!, apaga esa guitarra!.
Relatos verdaderamente falsos
Relatos desde una visión desequilibrada mental y emocionalmente.
jueves, 1 de diciembre de 2011
viernes, 26 de agosto de 2011
Mi condena
Estuve esperando día tras día, sudando y durmiendo parado, a que los jueces decidieran mi condena, yo solo quería volver a estar en paz conmigo mismo, solo necesitaba ver dentro de mi cabeza y de mi alma, los rincones en donde el sueño de la libertad se forja como espada afilada, pero no, ahí me tenían colgando de una cuerda invisible, con los pantalones abajo y unas orejas de perro colgando de mi cuello, humillado, torturado y nuevamente humillado.
Me quitaron todo, se vistieron con mis ropas y bailaron con mi música llena de bondad, amaron con mis versos y maldijeron con mis consignas de odio, me secaron por fuera, pero por dentro aun se escondía esa bestia soñadora que solo busca el momento oportuno para atacar y descuartizar a su presa.
Y llegue a esta instancia solo por decir la verdad, solo por enfrentarme contra quienes gustas de ser humillados, ay de aquellas pobres palomillas, que se funden en un solo apretón de manos, las rocían con sal y quedan como tontas.
Cuando habrá sido el momento en que pensamos en ser libres, cuando el hombre tuvo la crueldad de inventar ese término, la libertad no se escucha ni se habla, se vive, y nada ni nadie puede robarla a no ser que tu libertad dependa de eso...
infinito, infinito, infinito, finito y refinado señorito, juega solo con su perro, pero el perro le caga los zapatos, el padre lo derriba con un tiro, el niñito llega luego con un gatito que lo araña.
Finalmente me condenaron, seguir por siglos donde mismo estaba, así es, fui condenado a esperar mi condena y a seguir soportando la humillación, pero lo esperaba, creí siempre que no serian capaces de concretar mi muerte, ellos desean tenerme y aprovecharse de mi, antes que dejarme bajo tierra y no pueda darle respuestas a sus tristes vidas.
cuélguense mejor del árbol navideño, pobres jueces miserables, ministros de ascienda y presidentes y jefes, a ver si el pascuero les regala un cohete con pasajes directos al empalamiento.
jueves, 7 de julio de 2011
Diálogos porteños y los sueños de un gigante.
Lunes 4 de julio 2011
llegamos a las diez de la mañana al puerto de Valparaíso, donde nos esperaba una tediosa agenda de trabajo. Encontramos las calles cercadas con bayas papales (nombre mas ad-hok para unas barreras de represión no podía haber) por las próximas manifestaciones de repudio en contra del gobierno y sus malas decisiones, frente al congreso nacional y la celebración de un aniversario más de la ineficacia parlamentaria.
Tuvimos que caminar con los bolsos y equipos hasta el hotel Ohiggins, aquí me encuentro con El Secoya , un futbolista frustrado que se dedicó a hacer periodismo para programas de televisión. Siendo su compañero de ideas y excentricidades creativas, yo, un músico frustrado que se dedico a hacer cualquier huevada con tal de no sentirse oprimido por el cuello y la corbata.
Secoya me cuenta sobre su acta de nacimiento y sus orígenes costeros, en tanto uno que otro sutil juego de palabras hacen de una historia llena de datos verídicos, un chiste.
Nombra más de quinientos equipos, jugadores y anécdotas del acontecer futbolero del continente, mientras tanto pienso en su real sueño (el futbol), pararse bruscamente y salir un día corriendo de su trabajo con un par de zapatillas con toperoles y mandar todo a la misma cresta, para dedicarse definitivamente a su tan amado deporte, y no exclusivamente a jugar, sino, a rescatar cada uno de esos momentos ricos en folclore popular y empastarlos en un libro que haga de su nombre un eco dentro del medio (deportivo).
Cuantos no hemos querido salir corriendo de nuestros deberes y tomar el control absoluto de nuestros deseos, no rendir cuentas a ningún padre, madre, jefe, hermano, amigo y como es en mi caso, hasta el propio razonamiento.
El joven periodista desea que termine pronto al laburo, y así sentarse tranquilo a observar como se desempeña la selección nacional de futbol en la copa América desde Argentina...quisiera estar en Argentina, y no en el estadio, sino llenando mis ojos y mis oídos de la bohemia bonaerense, que más puedo decir, es solo mi opinión.
Un adiós perdido y una desaparición brusca, el secoya no regresa ni se despide, solo quiere tener un reencuentro, con el lado mas humano de su existencia, lograr refugiarse dentro de una cueva llena de sus mismos miedos y así enfrentarlos y tratar de superarlos, mientras yo, en mis lejanos pensamientos me transformo en algo así como un ente aterrador que vaga por las calles porteñas junto con un malgastado padre de familia, uno que aun vuela como un cuervo sobre el maizal.
Mirábamos el horizonte alternativo de nuestra realidad no ordinaria, con palabras largas, pausadas, lentas; sentí el temor de mi compañero clavarse en sus ojos, como los clavos del cristo en la cruz, sin saber a donde ir ni que hacer, desesperado y moribundo, refugiándose en mis relatos, incoherentes relatos de otros viajes estáticos, hasta que de pronto el sonido de un aparatejo estridente nos da la señal de alerta, si, era él, el gran secoya al habla, encargándonos una misión, yo casi sin un mínimo de cordura secuestro al cuervo y nos dirigimos a una recepción.
El hombre, viejo era por sus canas, temblaba como un niño asustado, dejando afuera toda esa valentía de señoron mujeriego tirada en el suelo, yo mientras miraba a mi compañero como con breves palabras preguntaba cosas, yo miraba, el hombre hacia que su voz pareciera tener interferencia electromagnética, no entendíamos nada, seguíamos siendo los mismos, pero por fuera nos percibían de forma diferente.
Una explosión de carcajadas y preguntas en el aire, ¿quienes somos?, ¿que hicimos?, ¿por qué nos miran así?, eramos otros tratando ser nosotros mismos.
Un pájaro paso al lado de mi oreja, y dos ojos se iluminaron en el centro de una glorieta cubierta por la sombra, los cerros eran de agua y venían acercándose lentamente hacia mi, yo reía (aterrado por dentro), nunca supe quien estaba conmigo, me parece haber escuchado a un cadáver contarme sus historias de borracheras y peleas. Todos eramos fieles a la noche, salvo todos los demás. No entiendo... callate y duerme.
Cada cual con lo suyo, al final nadie termina siendo algo, todos variamos, sobre todo cuando nada se sabe y el compañero del lado sueña con ser algún día dueño de un club deportivo.
domingo, 3 de julio de 2011
Expectativas y fracaso
Día viernes, y todos queremos ser GG Allin, todo parece marchar de maravilla, hasta que en el bar pseudopunk nos informan de los precios del trago y nos niegan el derecho al vino rancio y barato.
una noche más en la larga lista de la bohemia fracasada y santiaguina, al final nadie puede ser anti capitalista y un rockstar.
una noche más en la larga lista de la bohemia fracasada y santiaguina, al final nadie puede ser anti capitalista y un rockstar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


